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domingo, 23 de marzo de 2014

Biólogos descubren solución a problema que limitaba el desarrollo de las terapias con células madre en humanos

  Biólogos de la universidad de San Diego, California han descubierto una estrategia efectiva que podría prevenir que el sistema inmune humano rechaze los injertos de células madre embrionarias, un grave problema que ha estado limitando el desarrollo de terapias con células madre. Este descubrimiento además le aporta a los científicos mayor conocimiento sobre cómo los tumores evaden el sistema inmune humano cuando se multiplican por el cuerpo.

  El logro, publicado en la edición online del periódico Cell Stem Cell por una colaboración con científicos provenientes de China fue logrado por el desarrollo de ratones de laboratorio "humanizados" que contienen un sistema inmune humano funcional capaz de crear un vigoroso rechazo de la células extrañas derivadas de las células madre embrionarias.
 "Para el trasplante de órganos ha sido bastante efectivo" comenta Yang Xu, profesor de biología que lideró el equipo de investigación que incluía a Ananda Golrath, profesora de biología asociada de la universidad de San Diego. "Pero para la terapia de células madre, el uso a largo plazo de drogas tóxicas que suprimen el sistema inmune trae consecuencias graves".
  Los investigadores han intentado buscar un modelo de sistema inmune humano que les permita desarrollar estrategias para implantar células alogénicas derivadas de células madre embrionarias de manera segura..
  "El problema es que solo teníamos información del sistema inmune de los ratones y esto no puede ser implementado en humanos ya que son bastante diferentes" explica Xu. "Así que lo que decidimos fue optimizar a los ratones humanizados para que tengan un sistema inmune humano funcional".
   Para lograr esto los biólogos tomaron ratones con sistemas inmunes deficientes e injertaron en sus cuerpos tejidos de timo fetales humanos  y células hemocitoblasto madre derivados de un hígado fetal del mismo donante.
  "Eso les creó a los ratones un sistema inmune humano que rechaza efectivamente células derivadas de células madre embrionarias" dijo Xu. 
   Con estos ratones "humanizados" como modelo, los biólogos probaron gran variedad de moléculas que suprimen el sistema inmune solas o en combinación y descubrieron que una combinación funciona perfectamente para  para proteger a las células derivadas de células madre embrionarias del rechazo por parte del sistema inmune.

  Esta combinación es la CTLA4-lg, una droga aprobada por la FDA para tratar la artritis reumática que suprime los linfocitos responsables del rechazo inmune  y una proteína llamada PD-L1 que es conocida por inducir la tolerancia inmune en tumores. Los investigadores descubrieron que la combinación de estas dos moléculas permite que las células alogénicas sobrevivan en ratones humanizados sin iniciar un rechazo inmune.
   "Si expresamos ambas moléculas en células derivadas de las células madre embrionarias podemos proteger estas células del rechazo inmune alogénico" dice Xu. "Si solo tienes una de estas moléculas no hay ningún tipo de impacto. Todavía no sabemos exactamente como funcionan estas vías unidas para suprimir la respuesta inmune pero ahora tenemos un sistema ideal para estudiarlo".
   Él y su equipo de investigadores también creen que su descubrimiento y el desarrollo de los ratones humanizados ofrecen las necesitadas herramientas para desarrollar formas para activar la respuesta del sistema inmune a los tumores, porque estas moléculas son conocidas por permitir que los tumores evadan el sistema inmune humano.
    "Estamos lidiando con el mismo camino que utilizan los tumores para protegerse del sistema inmune humano" dice Xu. "Si podemos desarrollar estrategias para eliminar nuestro silencio frente a los tumores, podemos activar la inmunidad contra estos. El sistema de los ratones humanizados es un modelo poderoso con el cual se puede estudiar la inmunidad humana a los tumores".
    Fuente: Medical Express
¿En los ratones humanizados radica la cura de muchas enfermedades? Sólo el futuro lo dirá.


Interesante e importante este estudio para el avance de muchos campos de la medicina. ¡Comenta tu opinión!
Pinky y Cerebro nos ayudarán con las células madre. (ji ji ji)

sábado, 22 de marzo de 2014

Clonación y células madre: Documentales (Ganadores de la encuesta semanal)


 
Como lo prometido es deuda, adjuntamos unos documentales sobre los temas ganadores de la encuesta (por empate técnico): el primero siendo la clonación (un vídeo cortito pero interesante y divertido) y el segundo siendo las queridas células madre con un documental en nuestro idioma. ¡Comenta y no te olvides de chequear la nueva encuesta disponible!

martes, 11 de marzo de 2014

¿Cómo funcionan las células madres? Stemmy explica todo.


   Hoy les traemos una divertida viñeta sobre Stemmy la stem cell (célula madre) más adorable donde nos explica cómo funcionan. Adjuntamos la traducción.
  1.  ¡Hola! Mi nombre es Stemmy y soy una célula madre. Estoy aquí para contarte de dónde he venido.
  2. Todo comenzó cuando un espermatozoide conoció a un óvulo...
  3. Y el óvulo se fertilizó formando un cigoto. Aquí fue dónde aparecí como una célula madre de etapa embrionaria temprana.
  4. Durante los días siguientes el embrión continuó creciendo y me dividí una y otra vez, hasta que se convirtió en un blastocito.
  5. Las células en el exterior del blastocito formaron la placenta, ¡pero todas las células que se encuentran adentro son células madre embrionarias que eventualmente formaron el feto!
  6. Cuando recibo las señales químicas correctas, me puedo convertir en todo tipo de células diferentes con distintas funciones.
  7. Y cuando creces, todavía hay algo de mí que se queda en tí en todo tipo de tejido celular como célula madre adulta. De esta manera puedo ayudarte a reemplazar las células viejas y enfermas de tu cuerpo.
  8. Así que realmente ¡Soy lo que te hace!
  ¿Les ha parecido sencillo? ¡Avísenos en los comentarios!

domingo, 9 de marzo de 2014

¿Tienen sexo las células madre?

  De las células madre se podía esperar cualquier cosa menos que tuvieran sexo. Y, sin embargo, así es. Científicos de Dallas, Texas, han mostrado en ratones que un tipo de células madre (las hematopoyéticas, que generan los glóbulos rojos y blancos de la sangre) responden a los estrógenos, una clase principal de hormonas femeninas, y que esto las hace proliferar más que sus colegas masculinas. Los niveles de estrógeno aumentan durante el embarazo, lo que acelera la producción de células de la sangre para satisfacer la voraz demanda del nuevo inquilino.
No son tan dulces como nos las imaginábamos.

  Las células madre de las que oímos hablar desde hace 15 años son las pluripotentes, que son capaces de convertirse en cualquier tejido u órgano del cuerpo. Pero el desarrollo humano como el de cualquier animal— se basa en una especialización progresiva, y ello incluye a las células madre, que pasan de la pluripotencia a una versatilidad cada vez más restringida. El ejemplo mejor conocido son las células madre hematopoyéticas, que residen en la médula ósea y ya no pueden convertirse en estómago o cerebro, pero sí en toda la gama de células rojas y blancas que constituyen la sangre y el sistema inmune. Estas son las células madre que se regulan de forma distinta en machos y hembras, según la investigación que presentan este miércoles en Nature Sean Morrison y sus colegas del Southwestern Medical Center de la Universidad de Texas, en Dallas.

  Se sabía por estudios anteriores que las células madre podían diferir en machos y hembras, pero solo en los órganos sexuales y en los tejidos sexualmente dimórficos, como las mamas. Estos tejidos, como muchos otros, contienen células madre que se van autorrenovando y van generando los tipos celulares diferenciados adecuados para el mantenimiento del órgano en cuestión. Si el tejido difiere entre sexos, parece lógico que las células madre que lo renuevan se comporten de manera distinta en un sexo y otro. El desarrollo de la sangre, sin embargo, se suponía igual en machos y hembras, como el de cualquier otro tejido de los no dimórficos sexualmente, que son la mayoría. Si las células madre de estos tejidos neutros, o epicenos, eran capaces de discernir el sexo del organismo en que residen era “una cuestión fundamental que no había sido explorada”, según reconocen en Nature Dena Leeman y Anne Brunet, de la Universidad de Stanford.
 
  Las células pluripotentes son capaces de convertirse en cualquier tejido u órgano 
El dimorfismo sexual de la sangre no se había descubierto anteriormente porque la médula ósea de machos y hembras contiene una proporción muy similar de células madre hematopoyéticas. No es su proporción, sino su tasa de división, la que responde a los estrógenos. Estas divisiones son asimétricas: una célula madre se divide para dar otra célula madre idéntica a la primera y una célula distinta, más diferenciada (o especializada).

  Las altas tasas de proliferación no suelen salir gratis en biología. Parte de la preservación de las células madre en su condición original, inmadura o virginal se debe precisamente a que sus tasas de división son bajas: forman una población celular quiescente, poco activa. Cada ronda de división implica replicar el genoma entero, y el proceso acumula errores una ronda tras otra. Además, cuantas más células madre gaste un organismo en su juventud, menos le quedarán para la madurez. Los científicos examinarán a continuación si estos problemas pueden tener también una componente sexual.

 Fuente: El País, España.

 Bastante interesante ¿no? ¡Comenta sobre las células madre!

Un avance importante en células madre... ¿bajo sospecha?


Embrión de ratón fosforescente supuestamente reprogramado.
  El método científico tiene una serie de leyes inmutables, y la primera de ellas es que los resultados se repitan si se replican las premisas. Es decir: siempre que la manzana se desprenda del árbol caerá, y si el resto de las condiciones se repiten (altura del árbol, tamaño y forma de la fruta, condiciones atmosféricas) lo hará a la misma velocidad, y Newton no se librará del impacto (que, por cierto, es apócrifo). Pues este principio de la reproducibilidad es el primero que ha fallado en el trabajo de la bióloga japonesa Haruko Obokata, la última novedad en generación de células madre que se publicó con todos los honores en Nature el pasado 29 de enero.

  En aquellos dos artículos Obokata describió la posibilidad de crear células madre casi idénticas a las embrionarias con un método increíblemente sencillo: sumergiendo las precursoras en un corto baño de ácido o aplicándoles otro tipo de estrés, como una presión sobre las membranas. Nunca se había hecho lo mismo con tanta facilidad. La reprogramación de células adultas suponía hasta entonces —y si las dudas sobre este trabajo se confirman, seguirá siendo así de momento— añadir una serie de factores que retrasaran el reloj biológico de las células para que perdieran la diferenciación propia de un tejido adulto y se conviertan en un material con capacidad de derivar en todos los del organismo correspondiente, como sucede en la fase embrionaria. Era la mejor manera de tener material para la medicina regenerativa. Y, además, con otra ventaja: como se puede partir de una gran variedad de células adultas, se puede conseguir que las madres correspondientes sean idénticas genéticamente al receptor. Con ello, el problema de rechazo quedaba eliminado.
Además de la cuestión de procedimiento, hay sospechas sobre algunas de las imágenes usadas para ilustrar el artículo

  Ha sido el propio Centro Riken de Kobe el que ha anunciado la revisión del trabajo de su científica, y, rápidamente, la propia revista Nature se ha hecho eco. Además de esta cuestión de procedimiento, hay sospechas sobre algunas de las imágenes usadas para ilustrar el artículo. Y, una vez abierta la caja de los truenos, esas pesquisas han sembrado de dudas trabajos anteriores de la bióloga japonesa, también por el uso de imágenes duplicadas en publicaciones previas, de 2011.

   El caso recuerda al más famoso fraude científico reciente: el del investigador coreano Hwang Woo-suk, quien en 2005 publicó la que se suponía que era el primer caso de clonación de embriones humanos. También entonces fueron dos los problemas detectados: la imposibilidad de reproducir el experimento y el uso repetido de varias fotos. Los artículos de Hwang fueron retirados de la revista Science, que fue la que dio la noticia. En la investigación surgieron además dudas éticas, como la manera en que el investigador presionaba a sus colaboradoras para que cedieran los óvulos con los que investigar
 
 Fuente: El País, España.
 
  También las células madre sufren este tipo de polémicas, ¿qué opinas? ¡Únete comentando al debate!

martes, 25 de febrero de 2014

Células madre: Continuación, juego y Tamy.

Para completar el tema de las células madre traemos el juego prometido, un crucigrama creado en base al vídeo de tarea. Accede a este link para que lo juegues, recuerda que debes tener una pequeña base sobre este tipo de células para poder realizarlo correctamente. ¡Mucha suerte!

Aparte de este pequeño juego le informamos de algo más interactivo y un poco más visual: se trata de un juego desarrollado por la Universidad de Granada, España llamado "Tamy: Aventuras de una célula madre", dirigido al público más pequeño con el fin de que ellos también comprendan sobre estas maravillosas células que pueden ser una pieza clave del futuro de la medicina. El juego en sí es gratis de descargar más un vídeo educativo, más un paquete conteniendo otras actividades es de pago, todos estos fondos serán dirigidos a la investigación de dichas células. El juego se encuentra disponible en inglés, francés, español y japonés y puedes descargarlo de Itunes. Por el momento, solo está disponible para dispositivos de sistema operativo IOS. Si tienen la oportunidad de descargarlo y apoyar esta importante causa ¡háganlo!.

Tamy es bastante adorable, ¿no?
Muchas gracias por leernos, ¡comenta sobre los juegos que te hemos recomendado hoy!


lunes, 24 de febrero de 2014

¿QUÉ SON LAS CÉLULAS MADRE? APLICACIONES


                                                            
Esta vez les traemos un vídeo bien interesante del canal Wegener Tesla sobre las células madres y sus usos, también las expectativas de sus usos en el futuro. Más adelante ampliaremos la información con un juego. ¡Disfruten!

viernes, 21 de febrero de 2014

La Clonación Terapéutica ¿Moralmente Correcta?

 Las implicaciones bioéticas de esos procedimientos, a pesar de los propósitos "humanísticos" de quien anuncia curaciones espectaculares por este camino que pasa por la industria de la clonación, son enormes y requieren un juicio sereno pero firme, que muestre la gravedad moral de ese proyecto y motive su condena inequívoca. 

Ante todo, es preciso decir que la finalidad "humanística" a la que se remite no es moralmente coherente con el medio usado; manipular a un ser humano en sus primeras fases vitales a fin de obtener material biológico necesario para experimentación de nuevas terapias, llegando así a matar a ese ser humano, contradice abiertamente el fin que se busca: salvar una vida (o curar enfermedades) de otros seres humanos.

 El valor de la vida humana, fuente de igualdad entre los hombres, hace ilegítimo un uso meramente instrumental de la existencia de uno de nuestros semejantes, llamado a la vida para ser usado solamente como material biológico.

 En segundo lugar, esta manera de actuar cambia totalmente el significado humano de la generación, que ya no se piensa y realiza en orden a la reproducción, sino que se programa con fines médico-experimentales (y por eso también comerciales). 

 Este proyecto se alimenta con la progresiva despersonalización del acto generativo (introducida con las prácticas de la fecundación extracorpórea), el cual se convierte en un proceso tecnológico que transforma al ser humano en propiedad para uso de quien, en un laboratorio, es capaz de engendrarlo.

 En la clonación humana con fines terapéutico-comerciales, se altera la figura misma del "progenitor", reducido al rango de prestador de un material biológico con el que se engendra un hijo gemelo destinado a ser usado como suministrador de órganos y tejidos de recambio. 

 Esta manera de actuar es contraria incluso a la Convención europea sobre los "derechos del hombre y la biomedicina", la cual, a pesar de permitir (y se trata de una opción que consideramos lamentable y moralmente ilícita) la utilización de embriones supernumerarios obtenidos con los métodos de fecundación artificial, sin embargo prohibe su producción con fines experimentales (art. 18 b). El hecho de que el Reino Unido no haya firmado aún esa Convención no es motivo suficiente para subestimar el principio expresado por la Convención europea, que sanciona el derecho de todo ser humano a no ser engendrado para fines diferentes de la reproducción misma.

 En el caso que aquí estamos examinando, además, no se utilizan los criterios de la experimentación, arriesgada o no arriesgada, sino que se avala el principio según el cual sería legítima una utilización del ser humano que implique su destrucción. Pero esa manera de actuar está en flagrante oposición con los derechos del hombre, dado que permitiría utilizar a un ser humano vivo para obtener de él células o tejidos, aunque sea para el bienestar de otro individuo, incluso cuando eso implica la muerte del ser humano utilizado.El principio que de hecho se introduce, en nombre de la salud y del bienestar, sanciona una auténtica discriminación entre los seres humanos según la medida de los tiempos de su desarrollo (así un embrión vale menos que un feto, un feto menos que un niño y un niño menos que un adulto), trastocando el imperativo moral que, por el contrario, precisamente impone defender y respetar con el máximo empeño a los que no son capaces de defender y manifestar su intrínseca dignidad..

 La civilización occidental, que ha sabido emanciparse de las discriminaciones raciales y ha sancionado el derecho de todo ser humano a ser tratado como miembro de la familia humana, independientemente de sus condiciones de salud, edad y estado social, ahora corre el peligro de permitir, con la mediación de la tecnología, la llegada de una nueva barbarie. El proyecto de la clonación humana con fines terapéutico-comerciales manifiesta el regreso del darwinismo social en el que se fundó el racismo poeudocientífico de fines del siglo XIX.

 La práctica de la clonación no puede encontrar ninguna legitimación ni siquiera en las discusiones referentes a la identidad individual y personal del embrión obtenido en forma programada en un laboratorio: se trata de un nuevo ser humano, intrínsecamente orientado a su desarrollo y a su plena maduración individual, que se actuaría si no se lo impidieran a sabiendas. Tampoco tiene consistencia la referencia al hecho de que estos seres humanos en fase embrional, destinados a proporcionar células y tejidos, no sean capaces de sentir dolor: la ausencia de dolor no justifica la supresión de un ser humano; matar a un hombre bajo anestesia seguiría siendo un homicidio.

 Es demasiado evidente que aquí, apelando al criterio de la salud, se cuenta con la complicidad del egoísmo colectivo: la estrategia lingüística con la que se quiere anular el significado moral de la clonación humana (por lo que hoy se ha introducido el término "cuerpo embrioide" para referirse al embrión construido in vitro mediante la clonación y destinado a ser destruido deliberadamente) manifiesta el disgusto originario frente a la convicción de que se está proyectando engendrar, usar y eliminar a uno de nosotros.

 En cambio, es preciso tener la valentía de mirar a través del microscopio electrónico y reconocer que allí no hay una célula cualquiera, no hay un material genético amorfo, sino que hay un ser humano que inicia su camino vital. Los fines terapéuticos, aunque fueran verdaderos y no sólo hipotéticos y sustitutos de delitos reales, no justifican jamás el asesinato programado de un semejante o su producción en serie. La lógica que domina en este proyecto está vinculada al mercado biotecnológico, y no tiene nada que ver con el momento cognoscitivo propio de la ciencia. No podemos olvidar que a este resultado se ha llegado con la puesta en marcha de la procreación artificial, cuando se procedió a separar el momento y el hecho procreativo de la expresión del amor conyugal y personal: este hecho ha entregado el embrión a la explotación biotecnológica y comercial. 

  La ciencia ha sabido encontrar, y pensamos que puede encontrar, formas de terapia para las enfermedades de base genética o degenerativa a través de otros procedimientos, como la utilización de células estaminales tomadas de la sangre materna o de abortos espontáneos, prosiguiendo las investigaciones en el campo de las terapias génicas y recurriendo de nuevo al estudio sobre los animales: si, por hipótesis, la única vía posible fuera, por el contrario, la de la clonación humana, entonces sería preciso tener la valentía intelectual y moral de renunciar a este camino, dado que imponer el origen y la muerte de uno de nuestros semejantes para garantizar la salud es un acto de injusticia que lesiona en sus fundamentos nuestra dignidad y nuestra civilización. 
Roma, 12 de Enero de 1999.

Clonación Terapéutica "Un Futuro Esperado"

¿Qué es?

La Clonación terapéutica, muy lejos de estas concepciones apunta a la reproducción de células madre que contengan el cromosoma del paciente para poder proveerle, a través de las divisiones resultantes de su reproducción una alternativa de salud y vida. En la práctica el proceso puede resumirse en la toma de una célula madre ya sea de origen animal o humano y de una célula cualquiera sana de nuestro organismo.



Ejemplo Ficticio de este tipo de transplante
Vamos a poner un ejemplo para entender mejor esta posible aplicación de la clonación terapéutica. El caso que sigue es todavía ciencia-ficción. Las posibilidades terapéuticas que se exponen se basan en especulaciones, pues hoy día se está muy lejos todavía del objetivo que presenta este caso.

Paciente de 50 años, bebedor habitual de 70 gr de alcohol al día desde los 20 años. Presenta insuficiencia hepática grave, secundaria a una cirrosis alcohólica de larga evolución. El paciente precisa de un trasplante hepático urgente. No existen donantes, o los que existen no son compatibles. Aquí entra en juego la aplicación de la clonación terapéutica.

Al paciente se le aísla cualquier célula somática de su cuerpo, por ejemplo de la piel. Siguiendo la técnica de la oveja Dolly, introducimos el núcleo de la célula de la piel en un óvulo al que previamente le hemos extraído su núcleo. Se estimula el óvulo con el núcleo transferido, y observamos que comienza la división celular de ese embrión clonado. Ese embrión contiene la información genética del individuo cirrótico (puesto que tiene el núcleo de la célula de la piel del cirrótico), es un clon del individuo cirrótico. Dejamos que el embrión se desarrolle hasta la fase de blastocisto. A continuación extraemos de la Masa Celular Interna de ese embrión la célula madre (stem cell) encargada de generar el futuro hígado de ese individuo todavía en fase embrionaria. Cultivamos esas células y obtenemos células hepáticas inmaduras (hepatoblastos), obteniendo en el laboratorio tejido hepático amorfo. Ese tejido lo trasladamos al hígado del enfermo, que al ponerse en contacto con tejido conjuntivo (matriz colágena que hace las veces de andamio donde se sustentan y adquieren su forma los distintos órganos), empieza a crecer de forma ordenada, restituyendo el hígado dañado. No existe posibilidad de rechazo, porque ese hígado es genéticamente idéntico al hígado del enfermo.

Efectivamente, los posibles beneficios terapéuticos que pueden derivarse de la clonación terapéutica parecen esperanzadores. Sólo una cosa se interpone: la clonación terapéutica implica la destrucción posterior del embrión clonado del que se han extraído las células de la Masa Celular Interna, fuente de los tejidos para transplante. Ello suscita graves implicaciones éticas, que han provocado recelo en una parte importante de la comunidad científica y las instituciones. El debate está abierto.

Antecedentes de la Clonación Terapéutica

Después del anuncio de la clonación de la oveja Dolly, en los primeros meses de 1997 (como se recordará, se trató precisamente de la clonación por fusión de un ovocito desnucleado con una célula somática extraída de la ubre de una oveja adulta de seis años y cultivado en un laboratorio), la alarma se concentró inmediatamente en la posibilidad de transladar ese procedimiento al hombre. 

Las condenas morales de esta posibilidad fueron numerosas: desde diversas partes, remitiendo a una valoración prudente y competente el juicio sobre el empleo de este procedimiento sobre los animales, se solicitaron normas de ley claras y definitivas en lo referente a la clonación humana. Ya desde el primer momento, en los diversos comunicados de los organismos internacionales (Unesco, Parlamento europeo, Consejo de Europa, Organización Mundial de la Salud.), se notaban expresiones y matices diversos, que en cualquier caso ponían el énfasis en una condena general de la clonación humana, condena que unas veces era fruto de un acuerdo entre diferentes concepciones antropológicas y éticas, y otras se basaba sólo en posibles consecuencias de dichos procedimientos. 

A este respecto se difundían en la opinión pública hipótesis y expresiones que pretendían configurar procedimientos particulares encaminados a la producción de células y tejidos para sucesivos empleos de medicina experimental y clínica, sobre todo en la línea de los transplantes terapeúticos. Se habló de la producción de líneas celulares multipotentes a partir de células estaminales de origen embrional (precisamente células de la masa celular interna del blastocito), procedentes de embriones humanos producidos mediante clonación. 

La opinión pública, por motivos de comunicación y por el deseo de ganar fácilmente consenso, fue inducida a creer que se podían producir células y tejidos por clonación de otras células y tejidos, sin considerar por el contrario, que ese procedimiento implicaría necesariamente la generación de embriones humanos, aunque sólo sea en la fase de blastocitos, no destinados a ser transladados al cuerpo de una madre para su sucesivo desarrollo, sino solamente con la finalidad de usar sus células y así destruirlos. Este "malentendido" indujo a muchos a considerar que esos procedimientos debían considerarse lícitos, dado que tenían una finalidad terapeútica de gran valor para la curación de determinadas enfermedades y no dañarían la integridad del individuo humano. 

Entre tanto, llegaba el anuncio de que el mismo centro de Escocia que había clonado a Dolly estaba dispuesto a colaborar con una industria estadounidense en la producción de células y tejidos humanos mediante procedimientos de clonación y la formación de bancos de este precioso material. En el caso se pidió la opinión de la Licensing Authority del Reino Unido, que respondió de forma afirmativa: en los primeros días del mes de diciembre de 1998 dio el visto bueno para ese procedimiento, es decir, se mostró favorable a una clonación con finalidad terapéutica considerada una especie de fruto de la biotecnología "de rostro humano".

Así, como a menudo acontece en estas situaciones, se planteó un dilema: o dar el visto bueno a esa producción, "benéfica", o impedir el avance de la ciencia hacia la victoria sobre enfermedades degenerativas (como la de Parkinson), metabólicas (como la diabetes mellitus con dependencia de la insulina) u oncológicas (como la leucemia).En esta situación resulta urgente aclarar los términos de la cuestión y examinar de cerca la pertinencia de ese dilema. 



Finalidad de la Clonación Terapéutica

En realidad, lo que la industria biotecnológica pretende realizar mediante ese tipo de tecnología con fines terapéuticos es una auténtica clonación de individuos humanos. En efecto, no se trata de reproducir células idénticas entre si partiendo de una única célula progenitora, como acontece actualmente en el campo de los cultivos celulares; ni se trata simplemente de producir, con la técnica de la proliferación celular in vitro, tejidos destinados a la implantación (por ejemplo, tejido cutáneo, óseo y cartilaginoso), según los procedimientos de la "ingeniería de tejidos".

Con esta técnica se toman del cuerpo humano o animal células capaces de proliferar y generar tejidos en laboratorio, con el fin de sustituir tejidos dañados del cuerpo de un paciente, por ejemplo, a causa de una quemadura grave. En efecto, si se tratara de la reproducción de células o de intervenciones de ingeniería de tejidos, no habría propiamente ninguna dificultad ética para admitir la licitud de esas técnicas. 

Sin embargo, como saben muy bien los investigadores, aquí de lo que se trata es de la producción de células y tejidos a partir de embriones humanos clonados, es decir, de seres humanos a los que se les va a interrumpir su desarrollo para poderlos utilizar como fuente de "precioso" material biológico, a fin de "reparar" tejidos u órganos degenerados en un individuo adulto.Es bien conocido que las células del embrión antes de la implantación en el útero y los células estaminales multipotenciales que se encuentran en el organismo humano también en fases sucesivas del desarrollo, tienen capacidad extendida de autorrenovación y de diferenciación, y se quisiera aprovechar esa potencialidad para las múltiples finalidades terapéuticas antes recordadas. 

Por lo que se refiere a las células estaminales multipotenciales ya se sabe que pueden encontrarse también en otros tejidos, y no sólo en el embrión precoz. En efecto, se hallan, entre otros lugares, tanto en el saco vitelino, en el hígado y en la médula ósea del feto, como en la sangre del cordón umbilical, en el momento del parto. Cuando se recojan células estaminales de embriones o fetos abortados espontáneamente o del cordón umbilical, en el momento del parto, no existen particulares problemas éticos. 

Sin embargo, estas células no serían capaces de dar lugar a la variedad de diferenciaciones celulares que, por el contrario, se pueden lograr en las células estaminales obtenidas de embriones y, por consiguiente, al parecer no satisfacen las exigencias del biotecnólogo, el cual busca células numerosas, vitales y seleccionadas en relación con las solicitudes clínicas. Por eso, la producción de un organismo humano en fase embrional de desarrollo mediante clonación sería considerado una fuente preferencial y una reserva de la que se puede disponer en el tiempo, aprovechando la crio-conservación de ese mismo embrión. Además, los tejidos así obtenidos resultarían histocompatibles con los del donante del núcleo, el paciente mismo; este hecho permitiría superar el problema del rechazo propio de los trasplantes con tejidos "ajenos" al paciente. 

El uso de la clonación en ese sentido permitiría, por tanto, tener un producto específico y "abundante", capaz de alimentar las esperanzas de una floreciente actividad bioindustrial. Y, si reflexionamos; un momento, podremos caer en la cuenta de que, en efecto, la invitación a emprender el camino de la investigación sobre la "clonación terapéutica", vino precisamente de la industria biolecnológica. Por ejemplo, precisamente una industria estadounidense se mostró muy interesada, anunciándolo por Internet, en la posibilidad de patentar productos para la terapia de enfermedades degenerativas vinculadas a la edad, por lo que se mostró dispuesta a financiar esas investigaciones que lleven a la producción de células estaminales, así como o la identificación de los factores de diferenciación celular tanto para preparar intervenciones de ingeniería genética como para utilizarlos en los transplantes. 



Primer Órgano Artificial Creado Gracias a las Células Madres es apto para transplantes

Por primera vez en la historia se ha conseguido producir in vitro y a partir de células pluripotentes inducidas (iPS) un fragmento tridimensional y vascularizado de hígado humano que, tras ser trasplantado en el cráneo y el abdomen de ratones, realiza funciones propias del órgano completo. Según los científicos japoneses responsables del estudio, del que se hace eco la agencia SINC, en diez años podrán comenzar las pruebas clínicas en humanos de terapia de trasplantes con fragmentos de órganos.

Los investigadores, que publican su trabajo en la revista Nature, se inspiraron en el proceso natural de formación del órgano. Durante el desarrollo embrionario las células hepáticas recién diferenciadas forman una masa de tejido que enseguida empieza a vascularizarse, es decir, a formar vasos sanguíneos que llevarán nutrientes a todas las células. Para que esto se produzca son esenciales las interacciones y el intercambio de señales con otros tipos celulares. Imitando este proceso que ocurre de forma natural durante el desarrollo, los científicos produjeron células hepáticas por diferenciación dirigida y luego las cultivaron in vitro junto a células endoteliales y mesenquimales. Gracias a estas interacciones, las células hepáticas se organizaron en estructuras tridimensionales visibles, equiparables a las que se forman en el embrión.

Tras trasplantar este fragmento en ratones, los investigadores observaron que los vasos formados in vitro conectaron con los del huésped y el órgano empezó a crecer y funcionar correctamente. “El fragmento es de cuatro o cinco centímetros, demasiado grande para introducirlo vía circulación sanguínea, y es difícil implantarlo dentro del hígado del huésped. Por eso elegimos otros dos sitios del ratón para el implante: el cráneo y el abdomen”, ha explicado Takanori Takebe.

A los diez días se comenzó a detectar albúmina –una proteína producida por el hígado– en el plasma sanguíneo de los animales trasplantados. Para comprobar definitivamente que el nuevo órgano funcionaba como un hígado humano aunque estuviera en un ratón, se les administraron a los animales ketoprofeno y debrisoquina, dos productos que los ratones y las personas metabolizan de manera diferente. Tanto en la sangre como en la orina del ratón se detectaron sustancias propias del procesamiento humano de ambas sustancias.

“Es muy probable que esta técnica sea aplicable a diferentes órganos interiores que se desarrollan de forma similar, como el páncreas, los pulmones o los riñones. El páncreas es un candidato prometedor y ya estamos obteniendo buenos resultados”, augura Takanori Takebe.